En este local llamado “frutos de mi tierra” puedes encontrar una buena diversidad de productos, a un precio mucho menor que el del supermercado y, un aspecto muy importante, la mayor parte de lo ofrecido es producido en la misma zona. Aquí encontrarás: quínoa (prelavada), y como aporte de su dueños hay quínoa tostada, ideal para consumir directamente sin ser cocinada o germinada. También hay: café de trigo, luche, sal de mar y sales combinadas con distintas especias, coco deshidratado, champiñones – que son recolectados y secados directamente por los dueños-, linaza, salvado de trigo, huevos de codorniz, aceitunas –preparadas solo con sal y cenizas sin ácidos-, miel pura, chía, alpiste, especias varias, frutos secos pelados y sin pelar, y un largo etc.
Como dato sabroso ese mismo fin de semana preparamos un exquisito yogurt natural (kéfir) con frutos secos, chía, quínoa tostada, coco y miel, todos comprados en este local y podemos asegurar que sus productos no tienen nada que envidiar a otros de marcas comerciales más difundidas.
También me gustó mucho la decoración del lugar, a base de hermosos tallados en madera con un toque muy particular de la zona hechos por artesanos y maderas de Pichilemu, premiando nuevamente la sustentabilidad.
Destacamos de esta iniciativa el amor de sus dueños por la vida sana y por el cuidado del medio ambiente, quienes tuvieron la amabilidad de explicarnos detalladamente la preparación de los distintos productos, así como sus beneficios y usos. Agradecemos mucho a sus dueños y esperamos volver pronto para traer más de sus exquisitos productos.
Quería compartir contigo esta experiencia, por si alguna vez paseas por esa linda zona.


